viernes, 30 de marzo de 2018

Un relato no urbano




Hay rincones que parecen habérsele escapado al tiempo  y al mundo real como lo conocemos, o al menos como yo lo conocía -al fin y al cabo citadina- dirían con certeza, aquellos que prueban de las maravillas de este mundo alterno o paralelo, de modo cotidiano, ubicado tan cerca y tan lejos de la ciudad en donde vivo.  

Recuerdo haber realizado visitas a ciertas áreas rurales en el pasado, con la modalidad de “excursión típica” o como descubrimiento de región aledaña a alguna ciudad o pueblo turístico en días de vacaciones. Siempre con el sabor de una gastronomía original, producto del cultivo de la zona, aderezado con la idiosincrasia de la localidad, pero nunca con la riqueza y autenticidad que experimenté en la visita que ocupa el tema de mi relato de hoy.

Mi gran conexión con el café, por lo visto, tenía que conducirme hasta sus raíces con la tierra que lo produce, en una zona no muy distante de la ciudad de México en plena Sierra Poblana dentro del municipio de Tlacuilotepec, en Palo Blanco, su origen me salió al encuentro.

La invitación surgió a partir de una “causalidad”, ya que por cuestiones de trabajo, en la edición de Expo Café 2017, tuve la gratísima oportunidad de conocer a una gran mujer, Veidra, impulsora de esta comunidad cafetalera, de la que son originarios sus padres. En esa ocasión pude probar su exquisito café, denominado con su marca Cafetzal, tomando el primer trago de su cálida hospitalidad, al dejar abierta la posibilidad de entrar en contacto directo con la dulzura de las cerezas de arábica en época de cosecha.
Pasaron algunos meses, para que el destino registrara en nuestra agenda la tan esperada visita, un reencuentro en una reciente presentación con motivo del día de la mujer, nos reunió nuevamente, rectificando una fecha, que llegó a término el pasado fin de semana.
Por previos compromisos y tiempo limitado sólo dispondríamos de un día y medio, por lo que sabíamos que aprovechar cada instante sería una obligación.
Partimos de Tecámac, después de comer en el restaurante “Novo Fogo do Sol Brazileño”, negocio de la familia, en donde empezamos a probar su buenísimo sazón, que aunado a un concepto de calidad total y excelente atención, nos dejó con ganas de regresar con más tiempo y estómago libre. 
En frente, recién inaugurada la cafetería que me recordó a mi Café Toscana, aunque con su estilo propio, pero igual en cuanto al corazón que se ha puesto en ella para ofrecerle a sus clientes una propuesta de pan y café artesanales con la calidez que invita a quedarse por horas.  De allí, nos llevamos un pan para el camino, comí un panqué de mantequilla con el copete azucarado, francamente buenísimo.

Algunos kilómetros más adelante, se hizo necesaria una parada para satisfacer el antojo de mi hija, acompañante en esta aventura, que no cedió a la tentación y recomendación de nuestra guía. 

Recién licuado con fresas y guayabas naturales, además de otros ingredientes usados a discreción de Melly, encargada de su preparación, probamos un exquisito curadito, fresco y “ponedor de muy buen ánimo”.

Continuamos el camino para llegar alrededor de las 19:00 hrs, recibiendo la bienvenida de las chicharras cantadoras, que a medida que nos internábamos en la comunidad, parecían alimentarse de la noche para intensificar el volumen de su voz.
La humedad en el ambiente flotaba sin convertirse en lluvia, regalándonos el aroma de la tierra fresca y los olores de la leña alimentando el fogón de las viviendas.
Así pasamos por las diferentes localidades, hasta que llegamos al hogar de nuestra querida anfitriona, “Vei”, como le llama doña Ofelia, su madre, quien nos esperaba sonriente y con los brazos abiertos igual que las puertas de su casa para recibirnos.

La cena ya se estaba calentando en el fogón de la abuelita finada de Veidra, a manos de Male, su prima, otra mujer divina.
La imagen de una cocina tan rústica y hermosa fue impactante, con muros de piedra y adobe, el fogón bien alimentado con las brasas de las varas de madera, rodeaba un comal de barro en donde se iban echando las tortillas, hechas con el nixtamal recién triturado en un pequeño molino de metal que se encontraba en el fondo del cuarto. 



El espectáculo nada más que cotidiano en aquella cocina, de ver cómo se infla el disco de masa al cocinarse por ambos lados, era bello e hipnotizante por vez primera, para las que veníamos de visita, al igual que para las que ya lo habían observado un millón de veces antes.

En medio de aquel espacio, reposaba un horno de leña cansado de haber servido por no sé cuantos a Juana García, su dueña original, para cocer los panes que se ocupaba de vender, entre sus otras múltiples actividades, con la finalidad de sacar adelante a sus nueve hijos.

Panadera, tendera, vendedora de carnitas y cosechadora de café, la abuela Juana, sentó un ejemplo de lo que el arduo esfuerzo puede generar. Digno ejemplo seguido por muchas mujeres de la comunidad, que no descansan desde el alba hasta que cae el sereno, para apoyar a la cabeza de la familia o porque ellas mismas lo son.
Aunque ya en desuso por una fractura lateral en su estructura, el horno adormecido seguramente observa con envidia al fogón que no descansa en cada comida del día, y entre sueños escucha las ricas conversaciones que se gestan a propósito de las historias acontecidas en sus días de gloria, al igual que las que se van creando en la sencilla mesa de madera, que sostiene los deliciosos platos que allí se sirven, sin que falte desde luego, un buen café de olla para que el intercambio de las palabras afloren.
Nos prepararon carne de puerco en salsa de tomatillo verde -de uno muy chiquito que trajo a vender una señora, recién cortado de su huerto- con quelites y las regordetas tortillas recién sacadas del comal, medio infladas aún.
La calidez del fogón indudablemente abriga la casa, porque la conversación de sobremesa se volvió profunda y sustanciosa, de fondo el sonido de las chicharras tenue, susurro apenas aplacado por la emoción del partido de futbol, que jugaban afuera los chamacos de distintas edades, con gran energía y entusiasmo.
No era tan tarde, pero ya que se acordó que al día siguiente partiríamos en la madrugada en búsqueda del primer saludo del sol, era necesario descansar. Apenas alcancé a ver una luciérnaga y las estrellas desde mi ventana, caí rendida.
La madrugada se comió a la noche en un santiamén, ya eran las 5:15 am cuando “Zuly”, como le llama su papá, don Vicente, a Veidra, tocó a nuestra puerta con cuidado de no despertar a los demás. Había llegado la hora de la excursión por demás matutina, y teníamos que apretar el paso para llegar al punto ideal, una vereda junto al mirador que se encontraba en la cima. 
Pero con aquella oscuridad, el caminar a la velocidad requerida no era muy viable para su interlocutora, citadina de escasa-nula condición para caminata sobre empedrado en medio de la oscuridad-. 
Zuly optó por llamar al “Uber” más cercano, estaba a unos cuantos metros y cumplía con las condiciones requeridas, espacio en área de carga para cinco mujeres caminantes (Zuly, Diana –la vivaz y agradable barista que nos dio cátedra en el recorrido de la materia de origen hasta el destino final del grano-, Male, mi hija y yo) y la doble tracción para darle batalla a la pendiente cuesta arriba.



El rocío de la mañana se encargó de refrescarnos con vitalidad, y el primo de Zuly, conductor de nuestro transporte, de hacernos llegar al tiempo justo en que el sol iba posándose encima de las montañas que se veían a la distancia en aquel estupendo paraje.




El regreso al fogón a cargo de Male, satisfizo el apetito con una nueva exquisitez, un huevo cocinado en horno de leña, entre hojas de platanar que acababan de ser cortadas delante de nosotros. 

Al tiempo que las tortillas iban saliendo del comal, llegaron los huevos ya listos , que disfrutamos al lado de un gallo que estaba afinando su canto.
De nuevo el café en taza y la conversación en la mesa, hicieron que la expectación por el tan esperado encuentro creciera. Las cerezas tapizaban el camino de todas las casas, trabajo que de manera repetida se realiza en cada día para buscar el secado al sol.

Ya habíamos recibido algunas explicaciones de los diferentes granos y sus grados de crecimiento, incluso, visto cómo de la cereza se extraen dos valiosos granos de café, sólo dos, y en algunos casos sólo uno. Aunque sólo hasta estar delante de las plantas de café, entendimos cómo la maduración del fruto no es necesariamente uniforme, y que bajo la sombra que algunos árboles crean, es como la cereza madura mejor. Que hay plagas que dañan áreas completas en las tierras y que en muchos casos sólo su reemplazo total permite aislar a las demás plantas de las enfermas. Que el corte debe de hacerse con sumo cuidado para que se quede el pequeño tallo en la planta y no en la cereza, pero con tal cuidado que no se provoque un orificio en esta, pues de ese modo, la fermentación de la misma se inicia.
Que el terreno está en declive, a veces muy pronunciado, y en tales condiciones, es como los recolectores deben recoger el fruto además de cargar costales de más de 20 kilos a lo largo de su jornada. 

Los cuidados que hay que invertir en los cafetos son demandantes durante los 12 meses del año, pero sólo en la mitad de este tiempo reditúan ingreso.


Tanto esfuerzo y trabajo detrás de una taza de café resulta inimaginable, aunque falta mencionar que la mayoría de las cosechas acaban vendiéndose a los acaparadores, poseedores de grandes marcas, que me abstendré de mencionar, y los cuales regulan el precio al que se compra el grano, en muchos casos dejando en desventaja al cuidador de la tierra.

El contacto con la planta de café y sus cerezas, el entorno de su gente y su realidad, me dejó con muchos aprendizajes que aún continúo procesando.
Aun con el limitado tiempo con el que contamos, pude palpar el ánimo de la gente, que se muestra alegre, contenta y convive en armonía. Su nivel de vida es muy sencillo, no obstante tienen acceso a una calidad de vida a la cual los citadinos no podemos aspirar en medio de tanto bullicio, contaminación  y sobrepoblación.

Los dulces placeres que su cotidianidad les concede son muy distintos a los que la ciudad ofrece. Su alimentación es producto principalmente de la cosecha de sus huertos, lo cual no sostiene una gran diversidad, pero es orgánica, típica y más fresca, imposible.

La gente está obligada a caminar para trasladarse entre los sinuosos parajes o la empedrada carretera que conecta en línea continua a todas las localidades, en horas de comidas se les ve cargando una cubeta de masa fresca, apenas procesada con su propio nixtamal en el molino que rinde tal servicio a los que no cuentan con uno propio en casa.
Dicen que algunos todavía bajan la pronunciada pendiente para lavar su ropa en el río o bañarse, a mí sólo me tocó ver a un señor de más de sesenta subiendo por una inclinadísima vereda, sin problema, fresco, quizás porque ya había tomado un baño en el río que se encontraba no sé cuantos cientos de metros abajo.
La tranquilidad que impera en la comunidad, nos regresa a los placeres más básicos, el contacto con la naturaleza, el arduo esfuerzo para convencer a la tierra de proporcionar los granos y vegetales que se sirven en los platos de cada comida, y el constante uso de la leña para el fogón.
El espectáculo de convertir maíz en el manjar de tortilla cocida en un comal de barro es francamente reconfortante, en particular bebiendo una taza de café de olla.

Así, a un lado del fogón de Male, siguieron apareciendo maravillas de historias y de labores hechas con manos de mujeres, que me parecieron dignas de admiración y gran respeto.

Existe un grupo de mujeres, que en muchos casos tienen que lidiar con la postura machista que por desgracia aún subsiste en estas latitudes –al igual que en muchas otras y aquí en la ciudad- para colaborar en un trabajo realizado con el propósito de nivelar sus ingresos. Se les cuestiona el tiempo que pasan entre ellas, bordando una divinidad de moños, morrales y bolsas (con la vitalidad de diseños y colorido que me recordaron a Pineda Covalin), o preparando un mole delicioso –receta de Male-, el toronjil (aguardiente con hierbas que me pareció similar al Chartreuse), envasando miel del apiario, haciendo las mermeladas con la cosecha de la fruta de la temporada (maracuyá, mango con habanero y otras más), y bebiendo café de los granos extraídos de su propia tierra, tostados en el comal de su espléndido fogón.


Su proyecto me cautivó, me maravilló su energía, voluntad y trabajo continuo, manteniendo una sonrisa por delante de igual modo, continuamente  (no pude resistir la oportunidad de incluir a su grupo en el proyecto en “Trenzando almas”, creado a partir del desastre generado por los sismos de septiembre de 2017, particularmente en Jojutla, como un proyecto de apoyo a la comunidad en materia sustentable, si estás interesado en adquirir sus productos por favor busca el grupo en FB para mayores informes).



Antes de irnos -porque el tiempo siempre apremia a los citadinos ¿Qué le vamos a hacer?- Se nos ofrecieron unas deliciosas truchas al ajillo, “recién” pescadas en el río –sí, el recién es enfático en todo lo que tiene que ver con la comida en esta maravillosa comunidad- Ofelia, la mamá de Vei, nos las dio con sus tortilla exquisitas, y la advertencia de tener mucho cuidado con sus finas espinas. Platicamos con don Vicente, el papá de Zuly, mientras probamos el toronjil, y nos compartió una estadística asombrosa, en su experiencia a partir de la cosecha, apenas un 5 o 10% del grano puede ocuparse como materia prima de café gourmet, nunca hubiera imaginado tanto trabajo detrás de mi taza de espresso.



Para cerrar con broche de oro, sólo faltaba probar el mole de Male, con pollito de rancho y arroz blanco, sin que faltaran las mágicas tortillas. Nos despedimos de su fogón, agradeciendo toda su amabilidad, cargamos con toronjil, miel, panela de caña, mole, moños bordados en raso, y el alma llena de inspiración y de admiración.



Nos despidió el mismo ánimo de la tarde entrada en la noche que nos había dado la bienvenida casi veinticuatro horas antes, los sonidos de las chicharras, la oscuridad cubriendo la luz del sol, los sonidos y movimientos de aves en camino a su guarida, y al final del trecho de un camino sinuoso y accidentado, recorrido a baja velocidad durante treinta o cuarenta minutos, estaba la carretera que nos condujo de vuelta a la ciudad, al volante de Veidra, Zuly o Vei, la divina mujer que se encontró en mi camino por un accidente premeditado del destino entre Café Toscana, su Café Cafetzal y yo.



Gracias por haber alimentado mi alma con sabores, aromas y una experiencia de vida tan rica que me sabe a puro café.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Aprendizajes que iluminan el alma durante un año completo: ¡Muy feliz 2018!

En este Café, hoy cerramos temprano, porque vamos a celebrar que un ciclo más de vida ha concluido no sin antes reconocer que 2017 nos llenó de aprendizajes muy valiosos.
Tal vez de las tareas más difíciles y los retos más grandes sean de los que logramos aprender las mayores enseñanzas, nos hacen inevitablemente, crecer más en donde el alma lo requiere.
Los aprendizajes de este año fueron en sí los regalos más preciados, y por ello deseamos compartirlos con nuestros asiduos visitantes:
  • No son las pérdidas las que nos marcan sino la forma en que nos enfrentamos a ellas.
  • No son las bendiciones las que nos enriquecen sino la forma en que las aprovechamos y agradecemos.
  • La edad no nos envejece, sino que nos vuelve más valiosos cuando así nos sentimos y utilizamos nuestras capacidades para ayudar a otros, entendiendo al fin por qué es más enriquecedor el dar que recibir.
  • El amor siempre buscado, el más profundo amor, viene con diferentes envolturas, matices y colores, a menudo lo perdemos de vista buscando el espejismo que acompaña el amor de una pareja, mismo que llegó, llegará o será, cuando deba llegar o ser, sin importar su duración. Simplemente debemos atesorar cualquier amor que poseamos, especialmente el que sentimos por nosotros mismos, abrazarlo y hasta soltarlo si es que así debemos hacerlo.
  • La conquista de nuestra paz, sólo se logra, cuando cada una de las preguntas que nos hacemos para resolver los problemas que nos afectan, se resuelven dentro de nuestro interior, es inútil encontrar esas respuestas en alguna otra voz que no sea la propia.
  • Vivir el sueño consiste en andar el camino hasta él, y alimentándonos de ello, nuestra realidad nunca volverá a perder la perspectiva de lo más esencial y fundamental, los regalos más valiosos en la vida no se compran con dinero y se reciben a cada instante.
El propósito este nuevo 2018 consiste en mantener la elección de ser feliz a cada instante, con cada sueño, apoyando los sueños de otros, esperando contar con la suerte de seguir aprendiendo, agradeciendo por todas las bendiciones recibidas y por recibir, con una paz interior que nos permite sonreír desde el fondo del corazón.

¡Un muy feliz 2018, colmado de bendiciones, sueños y mucha paz interior, porque sólo esa es capaz de iluminar con fuegos artificiales el alma!

domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz Navidad 2017 con Nat King Cole The Christmas Song

No encontramos mejor regalo en el Café Toscana, para obsequiar a nuestros clientes asiduos, que la voz de Nat King Cole interpretando  los clásicos de la Navidad.
Además no podemos dejar pasar una ocasión tan especial, como esta, en la que desde hace una década es que nuestras puertas y páginas publicadas se encuentran abiertas para nuestros lectores, quienes han compartido la pasión por la vida que aquí sentimos con sabor a espresso, endulzada con los sueños que nos mantienen vivos y felices todos los días de nuestra vida.

Un brindis especial por nosotros, todos los soñadores que encontramos siempre una razón en el alma para continuar persiguiendo el sueño de la vida.

¡Felices fiestas y sobre todo MUY FELICES SUEÑOS!!



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los libros desde mis ojos: Café toscana. Susana Silva.

Aquí una reseña más de una nueva clienta de Café Toscana, alguien que ha entendido que la vida se debe vivir como un buen espresso, con la pasión de la preparación de una taza perfecta y la intensidad de disfrutar los sueños, porque apenas después de unos sorbos se termina...

Los libros desde mis ojos: Café toscana. Susana Silva.: Empecé este libro en un avión, y en el principio sentí la necesidad inmediata de tomar un espresso, lástima que estaba imposibilitada para ...

jueves, 2 de noviembre de 2017

La calaverita de Café Toscana

Ya venía la huesuda, catrina elegante y con finura, dispuesta a llevarse a los clientes que tomaban café y platicaban con soltura. Soñaban sueños impresionantes que la muerte no podía atreverse a negarles.
Les observaba y les guiñaba, distrayendo su mirada, para ofrecerles un descanso eterno con la muerte asegurada. Ninguno se inmutaba, con espresso, latte y macchiato, cada cliente atesoraba, sorbo a sorbo su bebida tan preciada que cual elixir revelaba, la grandeza de cada sueño que les esperaba.
No había caso para la flaca, que se mostró desilusionada. Ningún cliente se inmutó, cuando ella con su voz les llamó, no había tiempo para morir cuando para cumplir un sueño se ha de vivir.
Muy resignada se dirigió a la barra, y después de tomar un espresso, se acordó de todo eso, que soñaba cuando la vida le acompañaba.
Entonces marchó alborotada a recordar su futuro, pues de eso se trataba, que al acariciar sus sueños hasta la muerte revivió y en lo más profundo de sus huesos su propia alma recuperó.
Hoy se cerró el Café Toscana para los clientes vivos, porque el café con una rebanada de pay de manzana, va por cuenta de la casa para ciertos amigos.
Son los que acompañan a la calaca que regresó con una sonrisa bien marcada, los que se manifiestan ante la ofrenda, y de pay de mermelada se llevan una buena tajada.
Muy contentos los muertitos después de saciar su apetito, ya se volverán a su mundo recordando también sus sueños más profundos.
Pero sin acelerar la charla, antes con un buen café, Don Juan e hijo, la señora María y don Manuel juntito, se han sentado con Susana para platicar y remembrar, por lo menos un ratito, de los buenos tiempos cuando en vida se encontraban y mucho cariño a ella le daban.

Ya darán las doce y se marcharán, teniendo otro año que esperar, para que vuelvan a venir a conversar, pero mientras tanto en ese altar que late con recuerdos y sueños, su memoria será imposible de olvidar.

domingo, 8 de octubre de 2017

Tejiendo sueños / Knitting dreams

Todos tenemos sueños en el corazón, los de algunos saben a café, también los hay con sonidos de guitarra, quizá con la visión de imágenes cinematográficas, o con las ideas más poco convencionales, enfocados a las empresas más extraordinarias y hasta con las más ordinarias propuestas, pero también con sabor a sueños. Los torbellinos que la vida nos trae, día con día,  hacen que aquellos sueños se encuentren con dificultades, adversidades y obstáculos, por eso se difieren, reajustan y hasta re-dimensionan.

All of us have dreams, for some of us they taste like coffee, for others they have the sound of guitar strings, perhaps they look like cinematographic pictures, they maybe rely on the least conventional entreprenurial targets or the most conventional ideas. However, they all taste like dreams, and day by day, they are eventually dragged by the tornadoes taking place in our lives, in such a manner they have to defeat the obstacles and adversity, being set aside, awaiting to come true under a new  scope or different light.

Hoy desgraciadamente los sueños de muchos, quedaron enterrados debajo de los escombros que los sismos de los pasados 7 y 19 de septiembre dejaron a su paso. La naturaleza no hizo distinción entre clases sociales ni tipos de edificaciones, derribó miles de hogares y lugares de trabajo, coartando las posibilidades de sus habitantes, y trágicamente la vida muchos.
La vida en la Ciudad de México y en las comunidades afectadas, ha continuado. Se envió y canalizó mucha ayuda a centros de acopio, pero la reconstrucción y reactivación económica apenas dará comienzo, en el mundo de aquellos que perdieron en diferentes magnitudes lo que su vida representaba, el tiempo se ha detenido.
En particular en comunidades en donde la devastación en base a su escala fue inminente, la vida continúa estática, como una fotografía que presenta una serie de incógnitas.

Unfortunately, today the dreams of a lot of people remain buried under the last September 7th and 19th earthquakes debris. Nature didn't pay attention to social classes or what kind of buildings they were, it simply destroyed thousands of homes and working places, diminishing the opportunities of their occupants or tragically ending with the life of many of them.
Life in Mexico City and in other affected communities went on. 
A lot of help was already sent, but reconstruction and economic revival is almost beginning. In the reality of a lot of people who lost in different dimensions what their lifes meant, time stopped. Specially in communities where devastation was severe based on their scale, life remains static. 
Like a picture where so many questions are asked. 

Son comunidades como las de Jojutla, cuya actividad económica principal se basaba en el comercio, y que al estar derruidas no presentan posibilidades inmediatas de allegarse fondos para el ingreso familiar.

In communities such as Jojutla, where main income was based on commercial activities, the possibilities of recovering the family income are very limited under actual conditions.   

Hemos pensado en ellos para implementar un proyecto que busca ayudarles a rescatar sus sueños, y para lograr que éste sea exitoso necesitamos contar con tu aportación, sin importar el monto, cualquiera que nos brindes, se convertirá en la compra de materiales con los que realizarán prendas para su venta en invierno, con la idea de reinvertir el 50% de su venta en el proyecto, haciéndolo así sustentable.

We thought on the implementation of a sustainable project to help them to recover their dreams and you can help us with your contribution, despite of the amount, to obtain materials for them to produce winter neck warmers. The 50% of the project sales will be invested  on new materialas to continue and making a sustainable model of it.

Los detalles del proyecto se encuentran en la pestaña del blog Proyecto de sustentabilidad "Tejiendo sueños" Jojutla #19S #FuerzaMexico

Further details can be found  on this blog's tab Proyecto de sustentabilidad "Tejiendo sueños" Jojutla #19S #FuerzaMexico in Spanish, or you may contact susana.silvabau@hotmail.com if you wish.

Ayudar un poco no cuesta mucho, todas las aportaciones SUMAN al volverse sinergia y permitirnos echar una mano en la frágil tarea de ayudar a algunos a recuperar sus sueños.

A little of help will not cost much, every contribution ADDS value transformed into synergy allowing us to lend a hand in the fragile task of supporting some others to recover their dreams.


MIL GRACIAS, THANKS A LOT, GRAZIE MILLE, MERCI BEAUCOUP 


ACTUALIZACIÓN: PARA MAYOR INFORMACIÓN CONTÁCTANOS EN  https://www.facebook.com/TrenzandoAlmas/

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Tembló otra vez

La fuerza de la Naturaleza volvió a imponerse con severas consecuencias y repercusiones en la vida de una cantidad considerable de mexicanos. 
Sismos de gran dimensión con pocos días de diferencia uno del otro, y como si la fatalidad tuviera un extraño interés de restregarlo en nuestra memoria, justo treinta y dos años más tarde del nefasto 19 de septiembre, la tierra volvió a sacudir nuestra consciencia.

En aquella mañana inusitada de 1985, me tocó sentir un movimiento eterno de casi dos largos minutos, mientras me encontraba ya atendiendo a mi primera clase de Metodología de investigación en bachillerato. Sin existir un protocolo de cómo actuar se nos negó la posibilidad de abandonar el salón de clases. Cuando tuve que moverme a otra banca ante el ruido de la rotura de algunos vidrios además del crujir de los muros como advertencia, noté que no podía mantenerme en pie sin dejar de afianzarme al mobiliario, por la intensidad del evento.
La forma en que se movió la tierra me hizo pensar en los últimos segundos que el piso bajo mis pies al igual que techo sobre mi cabeza, colapsarían al fin. Dejé de rezar, y por espacio de los últimos eternos veinte segundos mi mente se fue en negro, al percibir un cambio en el movimiento en sentido vertical, recuerdo que así lo vi todo, negro.

Cuando el tiempo volvió a caminar, al menos para mí, agradecida de que aquel viejo pero bien macizo edificio me mantuviera segura a pesar de estar ubicado en la esquina de Reforma e Insurgentes, en plena zona de desastre, y después de advertir mínimas grietas y algunos cristales rotos, observé por la ventana.
El polvo que se levantaba por el daño que aquella sentencia ocasionó en decenas de miles de edificios, me desconcertó al no tener la capacidad de entender de dónde venía lo que primero pensé que era una humareda, muy poco factible al estar sembrada en tantas columnas de los diferentes edificios que podían apreciarse en el área.

El reflejo de una sociedad consternada volcándose en ayudar a cualquiera que necesitara de su ayuda también se replicó tres décadas más tarde, sólo que hoy, me parece que con mucha más consciencia por el desafortunado referente con que muchos contamos.


Siempre he pensado que si estuviéramos realmente conscientes del impacto que causamos en los demás, tal vez buscaríamos con ahínco ser mejores personas. Hoy más que nunca puedo caracterizar esa frase con la actuación de la mayoría de los mexicanos al ver cómo cada uno de todos nosotros, nos hemos volcado a ayudar en la mejor forma posible a aquellos que han perdido un poco, mucho o todo delante de una sentencia que nuestra tierra reescribió en la misma fecha, pero treinta y dos años más tarde.

Si bien ante la consciencia de la necesidad más evidente de todas las víctimas afectadas de una u otra forma, asumimos un rol activo de apoyo incansable, habría que reflexionar un poco para darnos cuenta de que los temblores en la vida de todos se presentan a diario, sacudiendo sus vidas, nuestras vidas, arrebatando poco, mucho o todo de los proyectos de vida, oportunidades y necesidades, aunque cuando los estragos no son tan evidentes ni siquiera volteamos a verlos.

La respuesta al ¿Para qué? Bajo estas circunstancias, está cobrando gran sentido y significado, porque hemos tenido que volver a vivir esta historia para aprender una lección que en el 85 después de algunos meses se olvidó. El esfuerzo para ayudar a los que más lo necesitan debe ser sostenido, hoy se llaman: sobrevivientes y damnificados, pueden ser tus vecinos, amigos, familiares o desconocidos, mañana pueden llamarse: desempleados, desamparados, enfermos, huérfanos, deprimidos, desesperados, indigentes, olvidados, marginados…pueden ser tus vecinos, amigos, familiares o desconocidos, y seguirán necesitando de tu ayuda, aunque no sea tan evidente ya.
En la vida de todos ocurren réplicas de temblores que sacuden nuestro mundo constantemente y sólo gracias a una sonrisa amiga que nos tiende la mano sea en una cara familiar o desconocida, es que nos sentimos capaces de mantenernos en pie para volver a poner un sueño en la mira.

Ahora que estás realmente consciente de cuánto impacto has causado en los demás, tengo la certeza de que ya eres una mejor persona y buscarás con ahínco el continuar siéndolo. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Sueños hechos con manos de mujer y sabor a café...Toscana

Las causalidades, una constante de la vida que sólo los soñadores son capaces de relacionar con la estela que va dejando el brillo de sus sueños a su paso.
A otros les gusta dejarlas en casualidades, sin detenerse un poco para reparar en su verdadero significado.

No estamos para hacer comerciales, a menos desde luego que las menciones valgan la pena, aquí el primero:  para los que gustamos del café y entendemos el culto que detrás de su preparación existe, no pasa desapercibida la Expocafé 2017 que este año en su 20a edición, nos presentó proveedores destacados de toda la cadena de servicio en torno a la riqueza de los granos de café y su explotación en el mercado para llegar hasta el consumidor en la taza perfecta que consumimos aquí en el Toscana o en nuestros hogares. 

Todo tipo de equipos, mobiliario, insumos, saborizantes y desde luego distintas marcas de café, poblaron el piso de la exhibición, regalándonos degustaciones de diferentes mezclas y tostados de grano.

Aquí viene el segundo: volviendo a las causalidades, el viernes 1ro de septiembre pasado, justo el día planeado para visitar la Expo, a mi autora llamó la atención en la página que habla del que narra este blog Café Toscana la novela en FB, una cantidad considerable de likes a publicaciones hechas en distintas fechas por una lectora que mostraba un gran entusiasmo, quien además dejaba una invitación específica para esta Expo, en donde en conjunto con una cadena de mujeres en torno a la producción y procesamiento del café, ocupaba un lugar dentro del área de los productores de café.

Fue un gran gusto para mi autora, el conocer a Zuly Rodriguez  
en el stand C-5 representando la marca Cafetzal al igual que el estandarte de una mujer emprendedora y soñadora que con una preciosa sonrisa le habló de este proyecto en el que muchas mujeres colaboran desde el proceso de la cosecha del grano, su procesamiento, tostado y empacado, realizado en el estado de Puebla.


Como es costumbre, se ofreció la degustación de una taza para apreciar el delicioso sabor de Cafetzal, a la par de la presentación de un latte con las pinceladas de arte de su barista como pueden verlo en la siguiente imagen. 

La plática continuó entremezclando la emoción del gusto por la historia de Café Toscana de la lectora y la de mi autora por la oportunidad de estar tan cerca de un proyecto tan significativo como el que Zuly mencionó.
Quedó abierta la invitación a la visita del sitio en donde se realiza la cosecha, así como la disposición de colaborar para difundir el proyecto, que toca además otras facetas, como la del apoyo a comunidades indígenas para un desarrollo sustentable del mercadeo de sus productos.
Espero poder contarles más acerca de esta cadena de sueños hechos realidad, en la medida que podamos adentrarnos en sus historias.

La cortesía y generosidad de Zuly además de la degustación de un delicioso shot de espresso, le permitió a mi autora el traer a casa un paquete de grano fragante y listo para sumergirse en la pinza del ferrari de las cafeteras, la Luca Trazz, que viste de elegancia retro el rincón de café de su cocina y alimenta su motor con la molienda de estos granos que saben a algo más que a café,  porque tienen la esencia de los sueños de muchas mujeres que nutren este líquido divino para aromatizar la inspiración, las pláticas y la sinergia de muchos sueños más volviéndose realidad.