domingo, 3 de septiembre de 2017

Sueños hechos con manos de mujer y sabor a café...Toscana

Las causalidades, una constante de la vida que sólo los soñadores son capaces de relacionar con la estela que va dejando el brillo de sus sueños a su paso.
A otros les gusta dejarlas en casualidades, sin detenerse un poco para reparar en su verdadero significado.

No estamos para hacer comerciales, a menos desde luego que las menciones valgan la pena, aquí el primero:  para los que gustamos del café y entendemos el culto que detrás de su preparación existe, no pasa desapercibida la Expocafé 2017 que este año en su 20a edición, nos presentó proveedores destacados de toda la cadena de servicio en torno a la riqueza de los granos de café y su explotación en el mercado para llegar hasta el consumidor en la taza perfecta que consumimos aquí en el Toscana o en nuestros hogares. 

Todo tipo de equipos, mobiliario, insumos, saborizantes y desde luego distintas marcas de café, poblaron el piso de la exhibición, regalándonos degustaciones de diferentes mezclas y tostados de grano.

Aquí viene el segundo: volviendo a las causalidades, el viernes 1ro de septiembre pasado, justo el día planeado para visitar la Expo, a mi autora llamó la atención en la página que habla del que narra este blog Café Toscana la novela en FB, una cantidad considerable de likes a publicaciones hechas en distintas fechas por una lectora que mostraba un gran entusiasmo, quien además dejaba una invitación específica para esta Expo, en donde en conjunto con una cadena de mujeres en torno a la producción y procesamiento del café, ocupaba un lugar dentro del área de los productores de café.

Fue un gran gusto para mi autora, el conocer a Zuly Rodriguez  
en el stand C-5 representando la marca Cafetzal al igual que el estandarte de una mujer emprendedora y soñadora que con una preciosa sonrisa le habló de este proyecto en el que muchas mujeres colaboran desde el proceso de la cosecha del grano, su procesamiento, tostado y empacado, realizado en el estado de Puebla.


Como es costumbre, se ofreció la degustación de una taza para apreciar el delicioso sabor de Cafetzal, a la par de la presentación de un latte con las pinceladas de arte de su barista como pueden verlo en la siguiente imagen. 

La plática continuó entremezclando la emoción del gusto por la historia de Café Toscana de la lectora y la de mi autora por la oportunidad de estar tan cerca de un proyecto tan significativo como el que Zuly mencionó.
Quedó abierta la invitación a la visita del sitio en donde se realiza la cosecha, así como la disposición de colaborar para difundir el proyecto, que toca además otras facetas, como la del apoyo a comunidades indígenas para un desarrollo sustentable del mercadeo de sus productos.
Espero poder contarles más acerca de esta cadena de sueños hechos realidad, en la medida que podamos adentrarnos en sus historias.

La cortesía y generosidad de Zuly además de la degustación de un delicioso shot de espresso, le permitió a mi autora el traer a casa un paquete de grano fragante y listo para sumergirse en la pinza del ferrari de las cafeteras, la Luca Trazz, que viste de elegancia retro el rincón de café de su cocina y alimenta su motor con la molienda de estos granos que saben a algo más que a café,  porque tienen la esencia de los sueños de muchas mujeres que nutren este líquido divino para aromatizar la inspiración, las pláticas y la sinergia de muchos sueños más volviéndose realidad.





domingo, 28 de mayo de 2017

Felicidad es: un jugo de naranja en Café Toscana, reflexiones de mi autora

No, nadie dijo que la vida fuera fácil ni justa, y desgraciadamente la mirada del mundo que proviene de tantos observadores, a través de los diferentes y tan variados medios de comunicación con los que ahora contamos, no es siempre muy alentadora.
Recuerdo haberme negado a ver los noticiarios durante cierto tiempo, con el fin de evitarme ese profundo malestar que luego, en muchas ocasiones me conducía hasta la depresión. Pero aún así la sensación decepcionante ante la realidad del mundo conseguía atraparme.
Con el paso de los años logré imponerme una tarea, buscar la manera de sentirme feliz, sin importar los problemas, los anhelos y sueños no cumplidos, las complicaciones o las pérdidas. Mi escritura ha resultado terapéutica para mi propio beneficio, pues al escribir consigo catalizar las experiencias y muchas veces con la fortuna de adquirir el aprendizaje que le da sentido a mi pasión por la escritura.
Llevo ya algún tiempo escribiendo acerca de los "ingredientes" que nos hacen sentir felices, y espero conseguir que esta analogía de experiencias culinarias o de simples ingredientes naturales ligadas con los sentimientos de felicidad, pueda ser concluida muy pronto, y así, con la suerte que siempre deseo tener, llegue a las manos y ojos que necesiten leerlo.

Hoy les comparto el primer capítulo de este aún esbozo de trabajo de escritura, sólo con el gusto y esperanza de que les brinde un excelente comienzo de semana, invitándoles a buscar sus ingredientes de felicidad, estoy segura que seres más felices en conjunto, haremos de éste un mundo más feliz.


Jugo De Naranja Fresco, Exprimido

"El Jugo de naranja

Si bien, cada uno de los ingredientes naturales aportan diferentes gamas de sabor, propiedades y beneficios a nuestro organismo, puedo asegurar que hay algunos dentro de todas estas posibilidades que son más ricos que otros, ya que como maravillosos regalos de la naturaleza que son, pueden prescindir de preparación alguna, pues per sé, constituyen todo un festín. Hay por ejemplo algunas frutas que pueden comerse a bocados con todo y cáscara: higo, durazno, manzana; o bien pelarse y listo, como un delicioso plátano, gran fuente de potasio. O tal vez sólo exprimir y como una magia divina de la naturaleza obtener de ella un zumo dulce que aportará algo más que nutrición a nuestra salud. Y cuando digo algo más, en mi muy particular apreciación, estoy hablando de un elixir de felicidad con sabor a jugo de naranja.
Es inevitable, cada vez que extraigo el jugo de naranja de todos los días por la mañana,  el mismo pensamiento viene a mi mente -¡Qué bueno es! Así, recién exprimido me lo bebo y he llegado a la conclusión de que tomarlo hace que mi día comience bien, pues ese simple vasito, apenas 200 mililitros de un zumo con un color vibrante e intenso,  me provoca felicidad.
El desayuno, ya sea abundante, limitado, de prisa o con toda la calma debida, me lo tomo siempre acompañado de un jugo de naranja, con lo cual ya tengo asegurada una espontánea sonrisa durante los primeros minutos del día. Así lo comienzo y así rompo el ayuno, con un estupendo, delicioso, casi dorado jugo de naranja.

A partir de mi hallazgo, cuando de manera consciente le otorgué su debido valor al ingrediente responsable de un buen comienzo de mi día, entendí la importancia de identificar esos  pequeños “detonadores” de felicidad, que funcionan como un mecanismo de predisposición hacia nuestra actitud en forma positiva.
Escuchar mi música favorita mientras me desplazo en el tráfico, o durante las horas del trabajo, en casa o en donde pueda hacerlo, se convierte en otros traguitos de jugo de naranja subsecuentes a lo largo del día. Y puede ser que a ti el jugo de naranja te provoque acidez o simplemente no te guste, porque en la misma forma que cada ingrediente es diferente de los demás, es que cada uno de nosotros estamos hechos de ingredientes muy diversos y muy distintos. Y así, dentro de nuestra complejidad y autenticidad como seres irrepetibles, lo que para algunos resulta bueno, para otros no. El único modo en el que lograremos entender cuales ingredientes se asimilarán de modo inocuo en nuestro organismo, será  a través de una investigación a profundidad de nuestra propia esencia asociada con esos ingredientes, que como materia prima básica formarán parte de nosotros, pues constituirán eso de lo que estamos hechos.

Cuán importante resultará entonces identificar ese potenciador de felicidad que es pieza clave para comenzar el día. Tal vez sea tu sesión en el gimnasio, el recorrido de extremo a extremo en la piscina, tu meditación matutina, las asanas de yoga, cantar bajo la ducha, darle un beso a tus niños antes de salir de casa, llevarles a la escuela y retratar mentalmente su sonrisa al despedirse, el abrazo a tu pareja con la habitual declaración de amor y mejores deseos para el día que apenas comienza, etc.
La identificación de ese mecanismo que despierta el sentimiento de felicidad en tu caso, es una tarea que tal vez aún no te has permitido realizar, aunque te aseguro que cuando lo hagas de forma consciente, como una elección, hábito consistente y por gusto, entenderás lo importante que es beber tu “jugo de naranja”,  siempre a primera hora y todos los días.
© Por Susana Silva "

domingo, 12 de febrero de 2017

Narración pag 159 sonidos bajo el agua

Les dejo una probada de otro sabor, con la frescura del agua y la intensidad de la pasión, ésta es la lectura de la página 159 de "Sonidos bajo el agua", la segunda obra de mi autora que narra la historia de Karen, quien posee la sonrisa más dulce de esta cafetería, encargada de dar la bienvenida a nuestros clientes con la línea:¿Frío o caliente? ¿Cómo quieren su café? A nosotros nos gusta de cualquier modo, pero que sea de Café Toscana 





jueves, 9 de febrero de 2017

Con mucho cariño para ti

Para todos los asiduos lectores de este café quiero compartirles durante este mes una oferta con el eco como de los Sonidos bajo el Agua y el aroma de Café Toscana.

En este mes en el que celebramos el día del amor y la amistad, los invito a regalar y regalarse estas obras a un precio especial que no podrán resistir.
En el botón que se encuentra a continuación, podrán adquirir esta oferta sólo por tiempo limitado y aprovechar el cuadro de texto especial, para que si así lo desean, incluyan la petición del nombre de la persona a quien desean dirigir una una dedicatoria de la autora.

Gracias por su amistad y su amor, lo cual permite que el corazón de mi autora siga latiendo y como siempre: soñando.


¡¡QUE TODOS SUS DÍAS ESTÉN LLENOS DE AMOR Y BUENOS AMIGOS!!

 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Un encuentro entre dos des-conocidos

Hoy les comparto otro relato de Café Toscana, de esos que no tienen nada que ver con la realidad y son pura ficción que fluye de mis páginas aún vivas y sedientas de contar historias con aroma a espresso:

Doblando la esquina que separa a Café Toscana del bullicio de una transitada avenida, se veía la silueta de un hombre encogido por las gotas de lluvia que caían y los sesenta años que le habían caído como un aguacero en la última década, acabado, canoso, enjuto y solitario, ni siquiera un paraguas le acompañaba aquél día.
Ante la cálida imagen de un Café, con la fragante personalidad del Toscana, no pudo ceder a la tentación, interrumpiendo su camino para resguardarse de la fría llovizna de un noviembre que olía ya a Navidad.
En la barra estaba otro cliente a punto de terminar su orden, que al voltear la mirada para encontrar su cartera y pagar, se encontró con la de este hombre que le observaba, reconociéndolo, asombrado por las improbables posibilidades que hacían de este encuentro una realidad.
El joven, en sus treintas, observó con detenimiento al hombre y con política cortesía le saludó con la mano, de la cual el otro se asió con las dos.
-¿Como estás?- Preguntó el hombre mayor con gran interés.
-Muy bien, gracias-. Respondió, con absoluta indiferencia, acaso un antiguo jefe o maestro, que no ocupaba un recuerdo correspondiente en su memoria ¿Sería un despido injustificado o una mala nota, la razón que los distanciaba?
-¡Qué gusto encontrarte! Y sobre todo por esta zona ¿Vives por aquí?
-No-. Respondió seco. -Pero ahora que lo recuerdo, tú sí.
-Así es -replicó el viejo. -¿Y entonces?...
Antes de que el hombre joven le respondiera, Karen, la atenta encargada de la barra, los interrumpió presentando un paquete que envolvía con el típico empaque rústico de la cafetería, un rollo de natas, especialidad de la casa. -El favorito de tu mamá, con un poco más de crema como siempre lo pide -agregó la joven, aceptando los billetes del cliente que tenía más interés en marcharse y convivir con la lluvia que ya arreciaba, que con su interlocutor, el cual le ocasionaba evidente molestia.
-Déjame al menos invitarte un café antes de irte- insistió el desconocido.
-No me gusta el café, gracias.
-Disculpa, no lo sabía.
-Y por qué tenías que saberlo -agregó condescendiente el joven. -Me gusta el té negro con leche, lo tomo desde hace mucho tiempo, y no sólo me gusta, me encanta, así empiezo todas las mañanas mis días, al lado de mi esposa-, el viejo agrandó los ojos con asombro. -Claro que eso tampoco lo sabías, hace un año que me casé, y mi esposa está embarazada, trabajo en una firma muy importante haciendo lo que más apasiona, lo cual también ignoras porque no estuviste allí cuando decidí la carrera que estudiaría, por lo mismo, perdiste el derecho de asistir a mi graduación. Tampoco te enteraste que conseguí estudiar en el extranjero, ni cuándo fue el día en que decidí comprarle su anillo de compromiso a mi esposa, desde luego no fuiste invitado a mi boda. Todo eso te lo perdiste al olvidarte de las responsabilidades que tenías hacia mí, pensando sólo en ti y tu nueva familia. Pero no puedo negar que aprendí mucho de ti. Soy un hombre muy responsable, aprecio todo lo que tengo porque sé lo mucho que vale, repudio las mentiras y no soporto las manipulaciones, sí, todo eso lo aprendí de ti, como un modelo a no seguir-.
El viejo se quedó callado, cabizbajo, sin poderlo controlar, una lágrima se le escapó. Un silencio abismal que no debe haber durado más de 10 segundos se pronunció aún más cuando la lluvia cesó, ante lo que el hombre sólo pudo atinar a decir:
-Mira, ya dejó de llover.
-Así es-, contestó el hombre joven- llovió por años pero tú no estuviste allí-. Tomó el paquete en sus manos y con los ojos llorosos igual que el otro, le otorgó un perdón que no conducía más que a una nueva despedida, dándole un beso en la mejilla.
-Adiós, papá.

domingo, 2 de octubre de 2016

La historia de Carlos y Sofía

Hace tiempo que no cuento historias de las que suceden aquí en Café Toscana y sé que muchos de ustedes desean leerlas, por lo que les invito acompañarse de un espresso para leer la historia de Carlos y Sofía:

"Muy pocos podrían imaginar cuántas almas solitarias pasan unas delante de otras sin siquiera notar su presencia. Algunos llegan solos con la compañía de un libro bajo el brazo, otros llegan solos también, aún del brazo de sus compañeros de vida, todavía sin reconocer que están solos y muy a pesar de su infelicidad, engañándose a sí mismos para no tener que enfrentar a la soledad misma.
Yo reconozco muy bien a la soledad, porque como un buen café, soy de los pocos acompañantes que no le rehuyen, entiendo el valor de concedernos un silencio lleno de palabras interiores para beber de mi elixir de arábica, tostado a la italiana, como nos gusta aquí en el Toscana. Por eso es que rondando de la mano de la soledad, espío cuidadosamente a los personajes que se aparecen por mi espacio.
Todos los viernes a las 6:15, muy probablemente después de salir de su trabajo, veía llegar a un hombre alto, delgado,  de cabello castaño y tez clara, con los ojos un poco tristes, pero llenos de calma. Se acompañaba habitualmente de un tabique de unas cuatrocientas páginas, el cual avanzaba paulatinamente de sábado a jueves, dejando quizás el desenlace para beberme a su lado.
-Un espresso doble, cortado, por favor-, pedía siempre amable, a Karen, quien con su habitual protocolo y una franca sonrisa, respondía -¿Algo dulce o salado para acompañar?
-Salado ¿Podrían prepararme un bagel de desayuno?
-Claro que sí-respondió atenta.
-Es que cuando lo llevo por las mañanas, la prisa no me deja disfrutarlo.
-Hay que darse tiempo para todo- respondió Karen al cliente, que ante la solicitud concedida, no hacía mas que iluminarse de gusto, habiendo realizado los preparativos para que la lectura del final de su novela en turno, se leyera con todos los honores.
Era evidente que aquél hombre atesoraba ese momento y quería darse tiempo para disfrutarlo, sin verse presionado por el yugo de los horarios que lo acorralaban los demás días de la semana.
Se refugió en su mesa habitual, una que tenía vista a la calle, hacia el camino por donde siempre llegaba aquella mujer que buscaba lo mismo que él, vivir la vida con pasión, aunque aún no lo sabía. Ella apenas superaba la reciente decisión de enfrentarse a la soledad. El hombre que le acompañaba al Café, fuera para el almuerzo o la cena, entre semana o en los días del fin de, ya no estaba a su lado. Ese temor a sentirse sola, que le había detenido por tanto tiempo de abandonar la fallida relación, se había manifestado finalmente. A diferencia de lo que se imaginó, se sentía casi igual que a su lado, la compañía no era más que un paliativo al pavor que le tenía a la soledad, que de cualquier modo le había acompañado desde hacía tiempo.
Tomar la decisión de regresar al mismo lugar de siempre, sin su acostumbrada compañía, le demandaba valor, del cual se armó para dirigirse a Café Toscana.
Esa tarde, el destino se empeñaba en salvar los obstáculos que les habían impedido conocerse, Carlos se sentaba mirando hacia el norte de la calle de donde Sofía provenía habitualmente, pero no levantaba la vista ni por un segundo cuando se embebía en su lectura. No obstante, ese día el pavimento abrió un huequito, provocando que Sofía trastabillara de momento, mismo en que a Carlos se le resbaló el preciado tesoro, su libro, distrayéndole, con el movimiento inesperado, de hacer contacto visual con los ojos melancólicos de Sofía.
Posteriormente y después de entrar al Toscana, cuando ella ordenaba su latte con doble carga de café, él pasó casi rozando su brazo al dirigirse hacia la estación de complementos para su bebida, el espacio mínimo continuó imposibilitando el evento de hacerles encontrarse. Mientras esperaban la orden, igual que él lo había hecho ya, Sofía se aprovisionó con dos servilletas, azúcar baja en calorías y una cucharilla desechable para remover, prácticamente cuerpo a cuerpo, pero aún así, sus miradas no lograron encontrarse, pues ella se clavó la vista en las múltiples e irrelevantes notificaciones que su celular reportaba. Inexplicablemente, el corazón latía fuerte para los dos, anticipando la emoción de un encuentro que ninguno imaginaba. Él lo atribuía a la emoción que ampara el desenlace de una historia formidable, en su novela, y ella, a la emoción que precedía al desenlace de una historia trunca, en su vida.
Y justo en ese momento, la maldición de no haberse mirado antes, se rompió.
Sofía cargaba todavía con la costumbre de una alianza en el dedo, que curiosamente le quedaba floja, que no se había quitado por el dolor que ello aún le ocasionaba, aunque habían mentiras, engaños, sueños deshechos y quien sabe cuántos pesares más, los mismos que no le dejaban voltear la vista hacia delante, hacia el futuro que le aguardaba con unos dulces ojos pacíficos y amorosos que se localizaban a unos treinta centímetros de distancia de los suyos.
Las mágicas palabras de Karen -Bagel de desayuno listo-, dirigidas a los clientes del mostrador, finalmente deshicieron el hechizo. Al unísono ambos contestaron -¡Gracias!-prendiéndose del plato y de la mirada de uno y otro al fin. Acto seguido, la alianza de matrimonio, que era lo único que quedaba de éste, se resbaló del dedo de Sofía, rodando, escapando hacia esos hoyos negros que existen en nuestro entorno, en donde desaparecen múltiples pertenencias que no vuelven a ser vistas jamás.
-¿Te ayudo a encontrar lo que se te cayó?- mencionó Carlos, con los ojos ahora más bien vivaces e interesados y después de darse cuenta de la extraña coincidencia del platillo que los dos habían ordenado.
-No es importante- contestó Sofía, encantada.
Después de recibir el segundo plato en la barra, Carlos se presentó y le invitó a su mesa, que le aguardaba reservada por su entrañable novela, la cual sólo permitía espacio para un comensal adicional y otro tabique, el cual Sofía llevaba bajo el brazo y estaba por comenzar a leer..."

Hay historias que todos anhelamos leer y a mí me encanta relatar porque suceden a diario, en la realidad y en nuestra imaginación, desgraciadamente no son tan frecuentes en la realidad y eso es lo que no logro entender. Este Café se llena de personas feliz o tristemente solas, a algunas la soledad les aterra, otras han aprendido a convivir con ella, pero al final creo, que si el destino les ayudara a encontrarse, tendrían nuevas y maravillosas historias que contar, con el dulce placer que una compañía de vida puede brindar. Tal vez sólo se necesita poner más atención, observar en lugar de mirar, o simplemente dejarse sorprender por la vida.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Volver a empezar

El esfuerzo que invertimos en cada proyecto en nuestra vida, no puede ser mediocre jamás, a menos que en realidad no busquemos tener éxito en el objetivo. Recuerdo algunas ocasiones en las que pretendí aceptar el poner mi interés en algo que en realidad no me atraía del todo, el resultado ante un esfuerzo mediocre suele ser igual... mediocre.
Aunque también recuerdo el haber puesto todo el corazón en otras, en muchos proyectos y al final, el resultado no fue el esperado.
A veces el objetivo no se alcanza, tal vez porque no fue bien ponderado desde el principio, porque carecemos de los recursos necesarios, o simplemente porque así es la vida.
No soy muy fanática de la suerte, pero creo que hay algunos que tienen ese toque de "suerte" o la magia de encontrarse en el lugar preciso, con las personas indicadas y los recursos adecuados para lograr sus propósitos.
Reflexiono entonces si me faltó un poco de esa "suerte", si estoy parada hoy en el lugar que deseaba, o tengo los resultados por los que aposté todas las fichas en la ruleta. La respuesta es desafortunadamente un: no.
Entonces, analizo los pasos de cada jornada, cada camino, cada apuesta ¿En dónde me equivoqué? Y me doy cuenta que en cada aventura aprendí cosas muy valiosas, conocí gente especial, y cambié, cambié y cambié.
Reflexiono entonces si debería agradecer todas mis "bendiciones", si soy la persona que deseaba ser, o si creo que la apuesta de todas las fichas en la ruleta ha valido la pena por el placer de jugar. La respuesta es afortunadamente un: ¡Sí!

He entendido que no son los objetivos inmediatos o a corto plazo los más importantes, sino la profundidad de las aguas en las que uno se adentra para alcanzar sus desafíos, lo que nos permite valorar la calma de la marea y nos vuelca hacia el estado de paz y felicidad más placenteros, logrando al fin atesorar lo más simple y sencillo de la vida per sé -el vivirla.



A diario nos embarcamos en un nuevo proyecto, cada día volvemos a empezar y eso es lo más maravilloso de todo, que mientras el corazón descubre más luz en su interior, el alma comienza a viajar más ligera.

Hoy vuelvo a empezar, como lo hago a día a día, con un delicioso espresso al lado,  vuelvo a creer y sigo esperando descubrir y aprender algo nuevo, y por leer mis palabras, tengo que agradecerte mucho, porque eso hace que todo esto valga la pena.

¡Feliz nuevo comienzo!

lunes, 11 de julio de 2016

Los obstáculos en el camino, un peldaño para Amazon.com

Algunos subestiman las posibilidades y grandes oportunidades que un obstáculo salvado pueden brindarnos, yo no.
Si me han leído desde que este blog dio inicio, sabrán que a lo largo de estos casi 10 años he encontrado muchos obstáculos en compañía de mi autora.
Tanto ella como yo, desconocidos en el mercado editorial, hemos luchado por mantenernos vivos sin contar con el presupuesto que las plataformas de mercadotecnia de las grandes editoriales ejercen.
Hemos probado desde la entrega de librería en librería hasta la cobertura a nivel nacional a través del pago de costosas infraestructuras de distribución en casi todos los puntos de venta que un libro puede recorrer.
Sin embargo los modelos de negocio cambian y ya no es sólo el esquema de consignación -que típicamente retrasa de 6 a 12 meses el pago al autor- sino la demanda de un presupuesto por anticipado para cubrir la logística de entrega y colocación de cada ejemplar, lo que se había convertido en un nuevo y grande obstáculo para permitirme sobrevivir como obra vigente.
Por un momento la posibilidad de ser publicado por una Editorial se presentó como una halagadora propuesta para mi autora, aunque después de valorar términos y condiciones de acuerdo al consejo de un especialista, estos resultaban desafortunadamente muy desventajosos para ella.

Para una artesana de las letras (título con el que mi estimado prologuista Fernando García Pañeda bautizó a mi autora) quien escribe de corazón y con el corazón, el escribir pierde sentido cuando no parece existir un camino factible de continuar dando la luz a sus proyectos; tal vez la ausencia de mejores noticias había venido retrasando las historias y más páginas pendientes de escribir por ella, aún en este espacio, o en el de los archivos que se crean en su computadora para relatar y retratar las imágenes proyectadas en su mente.

Después de darle vueltas al asunto con varios espressos y alguno que otro recuerdo del futuro, mi autora pudo descifrar el modo de superar estos últimos obstáculos.
Así que finalmente dimos vuelta a la página y logramos hacer de los obstáculos un escalón, el último peldaño para llegar hasta Amazon.com y en calidad de ebook  o Café Toscana Versión Digital .



Desde luego podrán seguir encontrándome en versión impresa a través de la compra en PayPal, en las pestañas adjuntas de este blog para las diferentes regiones, con el respaldo incondicional de mi autora.


El sueño de Susana Silva es poder continuar  compartiendo sus historias con ustedes, lo cual a la luz de las nuevas plataformas digitales, se vuelve una realidad garantizada.

Los invito a seguir recomendándome entre sus círculos de influencia, pues esas valiosas palabras son las que mantienen el corazón de Café Toscana latiendo aún.