lunes, 26 de noviembre de 2007

Mi rostro





Este soy yo, en las manos de mi autora, no quiero ser presuntuoso, pero creo que mi rostro es bellísimo.
El sábado pasado al fin logré estar en manos y oídos de muchos, gracias por haberme acompañado, esta es toda una aventura que inicia para mí.
Inmiscuirme en los sitios favoritos de mis lectores, y mirar sus rostros mientras me leen, es una emoción incomparable. Debo insistir en la advertencia que hicieron, Mónica Soto mi editora, Juan de Lobos mi prologuista y desde luego Susana Silva mi autora, al presentarme; es importante que me lean y no se detengan hasta llegar al capítulo 11. Después de allí, les prometo que me verán desde una perspectiva totalmente diferente.
Sí, lo confieso, soy enigmático ... ¿a quién le gusta ser predecible?
Y ahora solo me queda repetir una frase de buen augurio para empezar con el pie derecho: In bocca al lupo ... Crepi!



2 comentarios:

Juan de Lobos dijo...

Muy bien libro, ahora te toca convencer a más gente a que te lea.
¿cómo lo harás?
Es cierto, tuviste padrinos de lujo, y te acompañó mucha gente, poco a poco iras creciendo, lo sé.

Emeryan dijo...

Ayer por la tarde, un domingo como cualquier otro, justo en el instante en que ni es de día ni es de noche. Me encontraba yo, ironía del destino, disfrutando una taza de café en un lugarcito alejado de mis sitios habituales porque sencillamente no quería encontrarme a nadie que interrumpiera una velada que deseaba pasar conmigo mismo. Pues en esas andaba compartiendo un rato ameno con la Susana que nos narra su historia en Café Toscana, cuando de pronto llegué al enigmático capítulo once del cuál ya me habían prevenido... y fue casi como si alguien me hubiera sujetado por el cuello para amagarme, porque desde entonces no he podido dejar la historia. ¡Qué largo es este lunes en la oficina! Espero que en breve pueda regresar a enterarme de lo que está pasando en mi ausencia.

Aún antes de eso, disfruté la taza de café aromatizado con soledad crónica que sus páginas me habían ofrecido. Y debo reconocerlo, me arrancaron uno que otro suspiro porque son sabores que conozco bien.

Mis felicitaciones para la autora, maravillosa persona y mejor escritora. Frases como esa de "ocho horas para trabajar, una para comer y ninguna para soñar" se van a quedar para siempre en mi memoria. Excelente trabajo. Espero que en breve tengamos algo más de ti, Susy.

Saludos
Edgar.