viernes, 21 de marzo de 2008

Fragilidad


Me bebo un espresso y escucho una de mis canciones favoritas. Pienso en la fragilidad de la vida, lo frágil que es el amor, cómo puede romperse en unos días o en veinte años, un instante o una eternidad.
La fragilidad del pensamiento y la voluntad, el constante cambiar de idea por conceder y el olvido de la intención para no luchar.
La fragilidad de una persona principia y termina en sus sueños. Aferrándose a ellos es frágil y abandonándolos es frágil también.


"Fragile" Sting

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por encontrarme, estabas ahi, y yo no lo sabia.
Un beso, de tu amigo Español.

Anónimo dijo...

Le parole che hai scritto è come se le sentissi mie. A volte è davvero difficile continuare a sognare, a volte è quasi impossibile continuare a lottare. Non vediamo una via d'uscita e soffriamo in silenzio. Però non possiamo fare altro che andare avanti e continuare a sperare, magari che un sogno tanto atteso diventi realtà. Perchè se smettiamo di sognare è un po come scegliere di morire lentamente.

Valolopez dijo...

Café Toscana es mujer.
Sí, sí, muchas cosas pueden decirse al respecto de imponerle un género a las cosas, más a los libros, pero esto simplemente lo sé después de leer, y más que leer, sentir cada una de las páginas de aquel librito rojo que me atrapó a mí (y después a mi madre) en tres días.
Y esque ¿cómo no identificarse con Susana, si en cada una de sus vivencias y sueños- que también fueron vivencias- se advierte la pasión de una mujer por redescubrirse a sí misma y que pide a gritos que la vida la sorprenda una vez más?
En mi condición de mujer, muchas veces he sentido que la vida ya no tiene mucho que ofrecerme y este libro fue un despertar; como si la vida misma me dijera que no he iniciado siquiera este viaje de montaña rusa que traerá por igual alegría y dolor.
Y en Cáfé Toscana encontré a la mujer de veintitantos y a la de cuarentaytantos; todas en una sola.
Así que pequeño libro rojo, te agradezco la sonrisa que nos arrancaste a mi y a mi madre y de paso dile a tu autora que fue un enorme orgullo conocerla y que espero no perderla de vista y ¿por qué no? leerla de nuevo.
Saludos cordiales
Valeria López.