domingo, 15 de enero de 2012

Un espresso al despertar

El placer de tomar Café

En torno al café se han dicho muchas cosas, versan dichos, virtudes y desventajas, probadas por estudios de diferentes corrientes y especialidades.
Existe un consenso en cuanto al estímulo positivo en el sistema nervioso a partir de la toma de una dosis de 200 mg de cafeína diaria, lo cual puede provocar un mayor estado de alerta, así como el beneficio de la claridad en las ideas.
Más allá de cualquier definición química o teórica, el café representa para mí un símbolo asociado con las pláticas compartidas con los seres más queridos y cercanos. Además, constituye una analogía perfecta con el sentido de la vida.

Para ser más específica debería entrar en detalles acerca de cómo se prepara una taza de café expreso perfecta. Las 4 M’s de Francesco Illy, fundador de la marca a la que el legado de su apellido ha dado nombre, son prácticamente un ritual para aquellos que disfrutamos de la dulce crema del café. La M de la mezcla perfecta, 100% arábiga. La M del molido preciso, gránulos finos casi hechos polvo. La M de la máquina, con la presión adecuada para lograr la extracción de la crema. Y finalmente la M de la mano del experto, que conjuga todos los elementos para crear una dulce y breve taza de café expreso.

Aplicando estos principios se logrará obtener de manera consistente una taza que no durará más de tres o cuatro sorbos. No obstante, para una amante del café como yo, el ritual de las 4 M’s que promete la obtención de un líquido dulce, con crema espesa de color avellana en la superficie, es un esfuerzo que vale la pena, para proporcionarme a mí y a mis invitados una sustancia llena de sabor. Existe una gran congruencia entre abrir una buena conversación con una buena taza de café: invita a la apertura, a la sinceridad, y en muchas ocasiones ayuda a romper límites, o acortar distancias entre los conversadores. La calidez de un buen café es difícil de igualar.

En cuanto a la perspectiva de su analogía con la vida, habrá que acordar primero cuán preciosa y efímera es ésta, para entender que el tratamiento de las mismas 4 M’s aplicadas a la preparación de la taza perfecta, pueden ser aplicados en la forma que decidimos vivirla:  

La mezcla perfecta se compone de nuestra propia esencia, de nuestros valores y de la materia que estamos hechos. La M para el molido es la forma en que tamizamos las experiencias que enfrentamos día con día, nuestra capacidad de pulverizar las dificultades para permitir que la presión que imprimen los eventos de esta maquinaria increíble y divina del universo siga extrayendo lo mejor de nosotros. Y finalmente la mano del experto, nuestra visión conformada por los sueños y proyectos que la voluntad se ha propuesto ir convirtiendo en realidad, que conjuga todos estos elementos para hacer de nuestros pasos en el camino, un momento memorable.

Un café al despertar me ayuda a abrir bien los ojos y la mente, y de esta manera les presentamos dentro del espacio de Café Toscana, y con el mismo enfoque y perspectiva que le ha caracterizado, esta sección que publicará entregas todos los lunes (o un poco antes) para abrir la semana con el espíritu de un buen espresso, que preparado con maestría nos recuerda la delicia de vivir la vida con el sabor de los sueños y la pasión de recordar nuestro futuro.

Susana Silva

Un café en Bolzano

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