domingo, 4 de mayo de 2008

La larga espera

Cuántas veces nos encontramos ante el deseo o esperanza de que suceda o llegue algo.
Puede ser una persona o tal vez se trate de una situación o un evento que conocemos, o ni siquiera imaginamos, pero siempre estamos a la espera.
De momento parece que el mundo se congela, al ver lo que está pasando afuera es como si nosotros no pudiéramos movernos, los demás siguen caminando o al menos esa es nuestra impresión.
Nos encerramos en un espacio limitado por nuestras expectativas y como entidades indiferentes continuamos separados del resto del mundo, suspendidos en un sueño en el que los personajes y los hechos, de manera virtual y a nuestro antojo sólo existen dentro de la imaginación. La sentencia al tocarlos es despertar y darse cuenta que se han esfumado.
¿Cuál será el método para conseguir que todo se vuelva realidad? Acaso no consistirá en observar con detenimiento a nuestro alrededor y entender ¿qué parte de nuestra vida contribuye a impulsar los sueños de los demás?
Quizá de ese modo podríamos abrir las jaulas que hemos construido y cerrado desde adentro, teniendo una opción: salir.
Todos necesitamos de todos, pero nadie lo sabe, es un secreto que guardamos celosamente. Tal vez deberíamos empezar a ser honestos y abiertos compartiendo los talentos que este universo nos ha concedido a cada uno.
Somos tazas de café llenas de sabor con diferentes esencias y características, efímeros sorbos que pueden perder sus maravillosas propiedades si no son probados en el momento justo.
Así, estando lo suficientemente alertas para brindar nuestra contribución a los demás, las cosas empezarán a suceder...
La larga espera terminará entonces y los sueños se volverán realidad más fácilmente, los personajes no desaparecerán al despertar, porque se habrán permitido entender que alguien allá afuera los necesitaba como parte de su sueño, como a una deliciosa taza de café, tan grata y oportuna al despertar, un eslabón dentro de una cadena de eventos y personas necesarias que ayudará al siguiente a que su vida y la de los demás sea mejor.
Hoy no guardaré el secreto, necesito leerlos a ustedes, me hacen falta como siempre, sean asiduos o nuevos en el mundo de Café Toscana, me encanta leerlos.
Revelado ya el secreto, sé que aunque muchos no se atreven a escribir aquí, empezarán a formar parte de mi realidad y la de todos los demás que los necesiten para que la espera se termine...
Hoy la casa invita, hay Café para todos y muchos sueños que están esperándolos para convertirse en realidad.

1 comentario:

mafalda dijo...

.......

Hola:

Existe una Dama menuda, lectora asidua, su trabajo consiste en sanar e intentar salvar a niños (es Cardióloga Pediatra) que ha obtenido tu libro (aclaro, no se lo prestaron eh?)ella no conoce nada a cerca de los blogs, espero que la curiosidad le gane y acuda a este espacio para vertir su opinión a cerca de ti.

Todo lo que somos y existe fue parte de un sueño. ´Tu autora te soñó, y ahora tu eres parte del sueño de muchos, que al leerte se encontraron a si mismos.

Continuaremos soñando contigo, continuaremos leyendote.....

Mafalda