domingo, 8 de febrero de 2009

El sueño de un amor


La naturaleza de mis páginas está impregnada con el aroma y sabor de los sueños, para cada uno tienen una esencia distinta pero indudablemente la presencia del amor en todos es una constante.

Soñamos a lo largo de nuestra vida con todo tipo de imágenes y proyectos que van creciendo alimentados con el amor que se desprende de nuestro corazón cada vez que desatamos las amarras del muelle que nos mantiene en tierra firme.
Nos aventuramos a navegar en aguas inciertas, calmas o tempestuosas, sin certeza de nada, a corazón abierto, rienda suelta a la fantasía con la esperanza de encontrar lo que buscamos.

Algunos conocen el nombre de sus sueños y el rumbo que deben tomar para alcanzarlos, otros los persiguen carentes de radar y apenas una brújula en mano intentan iniciar la jornada de su vida, confluyendo en la eterna búsqueda del sueño de un amor o del amor por un sueño.
La certeza de alcanzar un sueño es también la fragilidad del alma del soñador, cuya inestabilidad pone en riesgo su persistencia cuando no logra cristalizarse, es entonces cuando la búsqueda se convierte en el camino y el sueño en el horizonte lejano, mantener el rumbo fijo, sostenido e irremediablemente lento a tono de Adagio.

Si mi nuevo prologuista escribió al ritmo de las Gymnopedias de Satie ,lo mío es el Adagio de Albinoni.
Aquí una versión contemporánea en la voz de Lara Fabian en italiano, el sentido de sus palabras insiste en la idea.

Adagio - Lara Fabian




El ritmo de los sueños es lento, es por ello que se atesoran porque nos saben a esfuerzo y ahínco, tienen el aroma de nuestras esperanzas cansadas e insistentes, un aroma difícil de olvidar. El sabor del empeño y la carencia de lógica en algunos momentos, pero sin renunciar nunca, sin abandonar jamás.

Tal vez ya conozcas el aroma o el sabor de tus sueños, pero ahora la pregunta es: ¿Sabes cuál es el nombre de tus sueños?
Yo aún no lo sé o tal vez aún no lo recuerdo por eso necesito invocar el ritual del turco , acompáñame a recordar nuestros sueños ...

8 comentarios:

marichuy dijo...

"Nos aventuramos a navegar en aguas inciertas, calmas o tempestuosas, sin certeza de nada, a corazón abierto, rienda suelta a la fantasía con la esperanza de encontrar lo que buscamos"

Querida Susana

Y pese a lo incierto o a que a veces los resultados no sean los soñados... seguimos aventurándonos.

Auch, me encanta la voz de Lara Fabian y su versión del Adagio -que no conocía-; pero las Gymnopedias de Eric Satie, también me fascinan.

Un beso y felicidades por los sueños

El Caballero dijo...

El nombre de mis sueños es "alegría". Pero a veces nos aferramos con tal ahínco a ellos que nos olvidamos de vivir. Bonjour mademoiselle!

Café Toscana dijo...

Querida Marichuy:

Creo que la fragilidad de un sueño radica en el alma del soñador, y la fortaleza de su alma se fundamenta en su vulnerabilidad. Sólo quien se admite a veces débil y aquel que reconoce sus fracasos puede recuperar la fortaleza para conquistar sus verdaderos sueños, sin importar cuántas veces haya que emprender la aventura.

Un abrazo con aroma a café

Café Toscana dijo...

Estimado Caballero:

El ahínco de perseguir los sueños es la vida misma, ese es otro de los secretos de mis páginas, la vida debe vivirse con pasión y es precisamente ese combustible el que nos impulsa a alcanzar nuestros sueños.

Buon giorno anche per te

Fernando dijo...

Yo no sé si es tan importante saber el nombre de nuestros sueños como ese aventurarse en aguas y terrenos inciertos con un norte y una brújula. El valor para echar a andar, del que muchos carecen (no creo incluirme entre ellos por el momento), la pasión que dices tú, es lo más importante de todo, a mi juicio; valor, pasión que siempre procede del corazón, y que la razón ha de gobernar.
No sé muy bien adónde voy, pero sé de dónde vengo, y eso me basta.
Muy hermoso, Susana. Y muchas gracias.
Un abrazo.

Exenio dijo...

Los sueños podrían tener un nombre, de hecho los han tenido, porque, desde luego, no ha sido uno solo, han sido varios... pero ¿por qué habriamos de etiquetarlos y someterles al escrutinio de los demás?

Vaya, cuando uno le pone nombre a las cosas a veces su "contenido" no significa lo mismo en otras latitudes. Pero ello no es lo más importante (a menos que uno quiera compartirlos, desmenuzarlos, disectarlos...).

A mis sueños les conozco, los alimento, los tengo en un puño y, a veces, les pulverizo, los destruyo, pero no por otra razón que no sea el dar espacio a nuevos sueños. A aquellos, sí les nombro, y conservo de ellos el recuerdo de lo que fueron.

Doctor Gurma dijo...

Mi sueño es LA VERDAD. Total y a secas, por eso me enorgullece conocer personas verdaderas, como u autora y algunos chicos que comentan en tu blog querido libro, sé que estoy a unpaso de LA VERDAD, es decir que mis sueño está por cumplirse.

mafalda dijo...

...

Habrá que seguir el camino, habrá que soñar. Aquel que pierde esa capacidad, se convierte en un enano náufrago que cabe en cualquier costal.

Un saludo a tu autora.

Mafalda