martes, 24 de diciembre de 2013

Me gustaría iniciar sin tener que brindarles una disculpa, pero la realidad me lo exige, no he podido escribir lo suficiente, ni aquí, ni en el espacio que le reservo a todas esas historias que se maquilan dentro de mi mente, entre sueños dormida y despierta.
 
A veces la realidad nos rebasa, y el tiempo nos va pisando los talones, y entonces aquella afirmación que hice hace tiempo, en la que argumentaba que debemos ir ajustando los sueños a lo largo de nuestra vida, no pudo ser más cierta.
Tal vez desencadené mis sueños un poco tarde, y aunque ellos siguen siendo mi motor, he debido hacerlos a un lado. Sin embargo me enorgullece decir que nunca dejé de atreverme a vivirlos, y si ellos se mantienen latentes, sé que aún existe el maravilloso riesgo de que me encuentren más adelante en el futuro.
 
Estoy escribiendo mi tercer novela, sin ningún editor, agente, o casa editorial detrás, sigo siendo yo, mi alma y las ganas de alcanzar mis sueños, y aunque quisiera poder sentarme en una cabaña con vista al lago -siendo mi preferencia la de una hacia el mar, si se puede escoger-, cual típica imagen de escritor exitoso , a escribir y escribir hasta terminar esta nueva saga; la verdad es que mi trabajo de "humano" (frase que le he robado a un conocido), el que me permite pagar las cuentas, me ha absorbido por completo en los últimos meses. También quiero compartirles cuánto me ha gustado volver a explotar mi capacidad profesional, la de "humana" para ser congruentes, descubriendo que la visión de cifras y números, que es mi formación primaria, ha quedado un tanto desplazada por la de las letras, que ha venido conjugándose con nuevas responsabilidades de comunicación corporativa, cultura y desarrollo de una estrategia organizacional. A final de cuentas sería imposible, al menos para mí, desconectarme de este nuevo sentido que encontré en mis letras y lo que ellas pueden comunicar a través de escritos o presentaciones en un ambiente laboral.
 
Escribir se convirtió en mi pasión, y ya sea en un libro, en una nota, en un mensaje, o en un post, lo que escribo siempre deja una huella de mi visión, mi compromiso, y esencialmente de mis sueños, aunque se encuentren guardados.
 
La Navidad se ha vuelto diferente para mí, antes lo que me ocupaba eran los preparativos de la cena, los adornos y los detalles de la mesa... Hoy no sirvo en casa porque mis hijos estarán celebrando en otro lugar. No es la cena lo que me importa hoy entonces, sino el compartir mis buenos deseos, en esta época en la que el lado sensible de la mayoría se encuentra un poco más receptivo:
 
"Abrir nuestros corazones" ¿Quién lo ha hecho en realidad? ¿Sabemos lo que eso significa? Abrir el corazón implica cruzar una puerta que nos conduce a un camino que no tiene marcha atrás, significa abrir bien los ojos y observar lo que está sucediendo afuera. Habla de elegir una misión, una obra social, un compromiso con este mundo lleno de recursos invitándonos a la búsqueda de su distribución. Abrir nuestros corazones, significa salir a conquistar el amor en todo y en todos, y dejarnos conquistar  sin temor por el amor que está esperando una respuesta, un sí, un todavía y hasta un para siempre.
 
Aún cuando los sueños deban redimensionarse, ajustarse, guardarse por un tiempo... siempre vale la pena vivirlos, los invito a vivir esa aventura, la de convertir sus sueños en realidad y les aseguro que para lograrlo, deberán abrir el corazón, allí los espero.
 
Les deseo una maravillosa Navidad y un fabuloso 2014, en donde todos nuestros sueños sigan cumpliéndose.
 
Sinceramente y con el corazón abierto 
 
Susana Silva
 


5 comentarios:

marichuy dijo...

Un fuerte abrazo, querida Susana.
Que en 2014 las letras te sean pródigas.m

Café Toscana dijo...

Gracias Marichuy, te va uno igual de regreso. Y en realidad no han sido las palabras las que me han hecho falta, sino la calma que se necesita para escribirlas. Procuraré aplicarme de forma visible vía posts ;-)

Exenio dijo...

No hay meta simple pero es la disciplina y el esfuerzo lo que matiza el logro de conquistarla... o cejes en tu empeño ¡Felices fiestas!

Café Toscana dijo...

No, siempre persisto, sólo que a veces no en los tiempos que quisiera, lo mejor de todo es que las palabras son las que siguen empeñándose en mi mente, y las ganas de escribirlas. Saludos y feliz año

Juan de Lobos dijo...

Nunca es tarde para desearte una feliz navidad.